Diabetes: Cómo afecta la salud bucal

¿Qué es la diabetes? La diabetes es una enfermedad crónica pero controlable en la que los niveles de glucosa (azúcar) de la sangre están muy altos. Los primeros signos y síntomas de la diabetes pueden manifestarse en la boca, por lo que estar pendiente de tu salud oral también puede conducir a un diagnóstico y tratamiento más tempranos. La diabetes afecta la capacidad del cuerpo para procesar la glucosa en sangre debido a la disminución en la secreción de la hormona insulina o la deficiencia de su acción metabólica. Sin un tratamiento continuo y cuidadoso, la diabetes puede conducir a una acumulación de azúcares en la sangre que aumenta el riesgo de padecer complicaciones. Se pueden desarrollar tres tipos principales de diabetes: tipo 1, tipo 2 y diabetes gestacional. Diabetes tipo 1: Se conoce también como diabetes juvenil y es causada cuando el páncreas produce muy bajos niveles de insulina, o simplemente no la produce. Las personas con este tipo de diabetes se consideran insulinodependientes por lo que deben inyectarse insulina al menos una vez al día. Diabetes tipo 2: Es un trastorno en el que se ve afectada la forma en que el cuerpo asimila la insulina y, aunque el páncreas todavía la produce, las células no responden a ella. Suele tratarse con la implementación de una dieta equilibrada, adaptación de los hábitos de estilo de vida y, en algunos casos, con la ayuda de medicamentos. Diabetes gestacional: Suele aparecer en algunas mujeres durante el quinto mes de embarazo y desaparece tras dar a luz. Se produce cuando las hormonas de la placenta que contribuyen al desarrollo del feto bloquean la acción de la insulina y aumentan los niveles de azúcar en sangre. Se controla a menudo con una alimentación adecuada y saludable y ejercicio regular, pero es posible que la madre también necesite insulina. ¿Cómo afecta la diabetes a la salud bucodental? La diabetes y la salud bucodental representan un binomio que puede acabar en complicaciones si no se toman las medidas necesarias. La diabetes reduce la resistencia del cuerpo a las infecciones y ralentiza el proceso de curación. Si no se controla puede provocar el deterioro de los leucocitos (glóbulos blancos), la defensa principal del cuerpo contra las infecciones. Por esta razón, las infecciones orales pueden agravarse con mayor frecuencia en personas con diabetes no controlada. La diabetes también puede disminuir el flujo salival y aumentar los niveles de glucosa salival, lo que constituye el escenario perfecto para infecciones fúngicas como la candidiasis. Principales problemas Caries: La boca contiene muchos tipos de bacterias de forma natural. Cuando los almidones y azúcares de los alimentos y bebidas interactúan con estas bacterias, en los dientes se forma una película pegajosa conocida como placa. Los ácidos de la placa atacan las superficies de los dientes (esmalte y dentina). Esto puede causar caries y enfermedades de las encías. Mientras más alto sea el nivel de azúcar en sangre, mayor será el suministro de azúcares y almidones, y mayor la cantidad de ácidos que desgastarán tus dientes. Gingivitis: La diabetes reduce tu capacidad para combatir las bacterias. Si no quitas la placa con un cepillado regular y el hilo dental, se endurecerá debajo de la línea de las encías y se convertirá en una sustancia llamada sarro (cálculo dental). Cuanto más tiempo permanezcan la placa y el sarro en los dientes, más irritarán la parte de las encías alrededor de la base de los dientes. Con el tiempo, las encías pueden hincharse y sangrar con facilidad. Esto se llama gingivitis. Periodontitis: Si no se trata, la gingivitis puede generar una infección más grave llamada periodontitis, que destruye el tejido blando y el hueso que sostiene los dientes. Con el tiempo, la periodontitis hace que las encías y la mandíbula se separen de los dientes, lo que a su vez hace que los dientes se aflojen y posiblemente se caigan. La periodontitis tiende a ser más grave en las personas que tienen diabetes, ya que la diabetes disminuye la resistencia a las infecciones y retrasa la curación. Una infección como la periodontitis también puede hacer que el nivel de azúcar en sangre se eleve, lo que a su vez hace que la diabetes sea más difícil de controlar. Prevenir y tratar la periodontitis con limpiezas dentales regulares puede ayudar a mejorar el control del azúcar en la sangre. Aftas (candidiasis oral): Las personas con diabetes pueden ser más propensas a desarrollar candidiasis oral, que es una infección micótica causada por la levadura Candida albicans. Los signos de candidiasis oral incluyen parches blancos o rojos dolorosos dentro de la boca. Practicar una buena higiene bucal puede ayudarte a evitar la candidiasis oral. Sequedad de boca (xerostomía): Algunas personas con diabetes también experimentan una falta de saliva, trastorno que se conoce como \»sequedad de boca\». Sin saliva para mantener la boca húmeda y bañar los dientes, existe un mayor riesgo de que se produzcan caries, enfermedades de las encías y candidiasis oral. Cuidado dental adecuado Para ayudar a prevenir el daño en los dientes y las encías, toma el cuidado dental y de la diabetes con seriedad: Controla tu diabetes: Controla tu nivel de azúcar en la sangre y sigue las indicaciones de tu médico para mantener tu nivel de azúcar en sangre dentro del rango objetivo. Cuanto mejor controles los niveles de glucosa en la sangre, menor será la probabilidad de que desarrolles gingivitis y otros problemas dentales. Cepíllate al menos dos veces por día: Cepíllate por la mañana, por la noche e, idealmente, después de las comidas y los refrigerios. Utiliza un cepillo de dientes de cerdas suaves y pasta dental con flúor. Evita cepillar con fuerza o demasiada energía, ya que esto puede irritar tus encías. Considera el uso de un cepillo de dientes eléctrico: Especialmente si tienes artritis u otros problemas que puedan dificultar un buen cepillado. Compra un cepillo nuevo como mínimo cada tres meses. Usa hilo dental por lo menos una vez al día: Usar hilo dental ayuda
Brackets: Cómo mantener tus dientes libres de manchas

La ortodoncia es un tratamiento enfocado en el cuidado estético de la sonrisa. Esta no debería quedar marcada por ninguna mancha en los dientes al retirar el aparato. Para evitar posibles daños y lucir una sonrisa sana y reluciente es de suma importancia mantener unos buenos hábitos de higiene bucodental. Es algo bastante común que en el momento de retirar los brackets se pueden apreciar ligeras manchas en la superficie del diente donde habían estado colocadas las piezas metálicas. Si te preocupa que tu sonrisa no se vea perfecta, sigue las recomendaciones de los expertos para evitar manchas en los dientes después de la ortodoncia. ¿Por qué se manchan los dientes durante la ortodoncia? Una buena higiene bucal es más que suficiente para mantener los dientes blancos con brackets. Sin embargo, muchas personas que concluyen su tratamiento de ortodoncia notan que al retirar los brackets han quedado los dientes manchados justo en el borde donde estaban colocados. Esto se debe a la acumulación de restos de alimentos que quedan depositados en el borde de las piezas de la ortodoncia. Si no se retiran con la higiene oral diaria, las bacterias se desarrollan, formando lo que se conoce como placa bacteriana. En un principio, la placa bacteriana se presenta en forma de manchas blancas sobre la superficie del diente. Con el paso del tiempo, cuando la higiene bucodental no es suficiente, los dientes se ven manchados, pasando de un color amarillento a manchas oscuras. Las manchas aparecen sobre todo alrededor de los brackets, donde se produce la desmineralización del esmalte, permitiendo que las bacterias puedan penetrar en la pieza dental hasta provocar una lesión irreversible. El tamaño de las manchas dependerá del tiempo que esté expuesto el diente a los ácidos producidos por la actividad metabólica de las bacterias que se depositan en la superficie dental. ¿Es posible tener los dientes blancos con los brackets? Mantener blancos los dientes con brackets es tan sencillo como realizar una correcta higiene bucodental. Es muy importante retirar todos los restos de alimentos de la boca después de cada comida, evitando así la acumulación del placa bacteriana que acaba manchando los dientes. Hay que tener en cuenta que el cepillado dental para un portador de ortodoncia no es igual que para una persona que no porta aparato dental. La limpieza deberá ser más minuciosa, utilizando los accesorios y productos de higiene oral adecuados para la situación de cada paciente. Aunque conlleva algunos minutos más, dedicarle el tiempo suficiente al cepillado de los dientes merece mucho la pena para poder obtener los mejores resultados tras retirar la ortodoncia. No solo se consigue una sonrisa bien alineada, sino también una dentadura sana, libre de placa o de caries dental. Y por supuesto unos dientes mucho más blancos. Consejos para mantener los dientes blancos con brackets Con el fin de mantener los dientes blancos con brackets, el paciente con ortodoncia deberá hacer un cepillado completo después de cada comida. Por muy ligera que sea la comida o muy poca cantidad que se haya tomado, es recomendable limpiar bien los dientes. Incluso si se trata de una bebida, pero sobre todo si esta contiene azúcar. Para evitar la aparición de manchas en el esmalte se pueden seguir unos consejos muy útiles: Cepillado: Es recomendable utilizar un cepillo especial para ortodoncia, estás tienen un cabezal pequeño con forma triangular que accede a todos los huecos de la boca, facilitando la limpieza alrededor de los Brackets y eliminando la placa bacteriana. Accesorios: Complementar con pasta dental y enjuague formulados con alta concentración de flúor para reforzar el esmalte dental. También hilo y cepillos interdentales que eliminan la placa bacteriana que se encuentra en zonas de difícil acceso. Alimentos y bebidas azucaradas: Evita los alimentos duros y pegajosos, estos dañan tus brackets y atrasan el tratamiento. También el consumo de dulces y bebidas generan placa ácida, lo que puede provocar caries y enfermedades periodontales. Controles: Como última medida queremos destacar la importancia de hacer un seguimiento constante del tratamiento, acudiendo a la consulta del ortodoncista sin faltar a ninguna cita. A través de estas revisiones es la mejor forma de detectar de forma temprana cualquier daño en el esmalte dental, poniendo en práctica las recomendaciones especiales que haga el profesional para el cuidado de la sonrisa.
Mal aliento: técnicas para combatirlo

El mal aliento, conocido como halitosis, es muy común y fácil de tratar, siempre y cuando lo hagamos a tiempo. Este problema no solo es incómodo, sino que puede provocar alteraciones en el estado de ánimo de quienes la padecen. Es importante primero identificar el origen de la halitosis, pues no todas son iguales. Se deben formular varias preguntas: ¿Es un mal aliento persistente? ¿Puede estar provocado por la ingesta de ciertos alimentos? ¿Hablamos de halitosis crónica o halitosis temporal? A continuación, hablaremos sobre algunos tipos de halitosis: Tipos de halitosis Halitosis temporal En ocasiones, alimentos como la cebolla, el ajo, los lácteos, el alcohol o sustancias como el tabaco pueden provocar mal aliento durante unos minutos o incluso horas. Se trata de la halitosis temporal y es la más fácil de tratar. La solución, en este caso, consiste en detectar qué alimento o sustancia nos lo provoca y tratar de evitar su ingesta. Sobre todo, si se trata de productos dañinos que pueden afectar a nuestra salud a más niveles. También es fundamental que, si consumimos un alimento que sabemos que nos provoca halitosis, pongamos remedio cuanto antes con una buena rutina de salud bucal (hilo dental, cepillado y enjuague bucal). Recuerda cepillarte los dientes como mínimo media hora después de comer. Halitosis crónica La halitosis crónica está cerca del 70% de los casos provocada por un exceso de bacterias anaerobias Gram negativas, que metabolizan restos de alimento, saliva, etc., produciendo compuestos volátiles responsables del mal aliento. Es importante tener en cuenta que, si no hacemos hincapié en nuestra rutina de higiene bucal, tenemos más posibilidades de padecerla. La causa más habitual que da lugar a este tipo de halitosis es la ausencia de cepillado después de la última comida del día. Cuando nos vamos a dormir, las bacterias de la boca están muchas horas en descomposición y producen compuestos volátiles de sulfuro que generan mal olor. Además, si ésta halitosis está acompañada de otras afecciones como la gingivitis, periodontitis o caries, puede provocar grandes estragos en nuestras bocas. ¡Acude cuanto antes al dentista si este es tu caso!. Técnicas para tratar el mal aliento – Cepilla tus dientes mínimo dos veces al día: Este paso es fundamental para luchar contra el mal aliento y mantener nuestra salud bucal. No olvides cepillarte durante dos a tres minutos, recorriendo todas las caras de los dientes con una pasta dentífrica que se adapte a tus necesidades. Además es muy importante que nos cepillemos antes de ir a dormir ya que durante la noche proliferan más las bacterias que causan la halitosis. También no olvides tu lengua, las papilas gustativas y los pliegues de la lengua acumulan residuos que no se perciben a simple vista pero que, sin embargo, dan lugar al mal aliento. Mientras te lavas los dientes, no olvides pasar el cepillo por la lengua. También puedes utilizar un raspador de lengua. Convierte el hilo dental o los cepillos interdentales en parte de tu rutina Perfecciona la higiene mediante el uso de interdentales. Debes limpiar entre los dientes para eliminar el acumulo de bacterias y alimentos en descomposición que se quedan ahí y provocan mal olor. Puede que el hilo dental no te resulte muy cómodo de utilizar si no lo has utilizado nunca con asiduidad. Por este motivo, puedes optar por el uso de los flosser dental que ayudarán a realizar la tarea de una manera más cómoda. Enjuague bucal Utiliza un enjuague bucal como mínimo, una vez al día. Junto con el cepillado y el interdental, son los tres elementos indispensables para tener una boca saludable. En este caso, el enjuague, al ser líquido, llega a todos los rincones de la boca a los que el cepillo no tiene acceso. Así, ayuda a eliminar restos de comida y aporta distintas propiedades según su composición, como puede ser la eliminación de bacterias. Recuerda beber suficiente agua Beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día te ayudará a evitar la sequedad de la boca, que puede hacer que el mal aliento sea más evidente. Además, el agua ayuda a arrastrar partículas de comida y bacterias, permitiendo mantener el mal olor bajo control. Evita el tabaco El tabaco da lugar a muchos problemas de salud y, además, contribuye a tener mal aliento. Después de fumar, la boca se queda seca y el olor del tabaco permanece, incluso después de cepillarte los dientes. Mastica frutas frescas La manzana, por ejemplo, puede convertirse en tu gran aliada contra el mal aliento. Al masticarla, aumentamos el flujo de saliva que arrastra las bacterias de los dientes, la lengua y las encías. Además, también puedes consumir chicles con xilitol, compuesto que impide el crecimiento de bacterias en la boca, combatiendo así la halitosis. No olvides ir al dentista una vez al año Es recomendable acudir al dentista, al menos, una vez al año. Además de realizarte una limpieza, menciona al dentista los problemas que sientes en la boca, como la halitosis, para que pueda descubrir cuál es la causa y qué puedes hacer para solucionarlo. Si el mal aliento es debido a alguna patología bucal, hasta que no se trate no desaparecerá. No debemos olvidar que la halitosis puede ser un síntoma de enfermedades no bucales, como por ejemplo la gastritis crónica o desencadenarse del consumo de determinados medicamentos. Por este motivo, hay que descartar cuanto antes la presencia de infecciones bucales. Si la causa de la halitosis no reside en la boca, debemos acudir al médico para estudiar el origen y definir el tratamiento oportuno.
¿En qué puede desencadenar una mala higiene bucal?

La higiene bucal es muy importante cuando hablamos de la salud en general de las personas, no solo sirve para tener dientes fuertes, sanos y blancos. También es importante para evitar enfermedades bucales que pueden afectar nuestra salud. Entre estas enfermedades encontramos las siguientes: Gingivitis: sangrado de encías por un exceso de placa bacteriana. Es reversible, pero si no se trata puede evolucionar a periodontitis, que conlleva consecuencias más graves. Periodontitis: La infección y la inflamación generadas pueden provocar que los dientes pierdan su soporte, tanto el de encía como el óseo, llegando a perder los dientes. Halitosis: la halitosis oral está producida por bacterias que producen compuestos volátiles de sulfuro (CVS) responsables del mal olor en la cavidad bucal. Caries: Es una enfermedad que se caracteriza por la destrucción de los tejidos del diente, como consecuencia de la desmineralización provocada por los ácidos que genera la placa bacteriana al metabolizar los azúcares de la dieta. Cáncer de boca: Se puede manifestar a partir de cualquier llaga, inflamación, o ulceración que dure más de tres semanas. Cuando no existe una limpieza adecuada, la boca puede albergar muchos microorganismos y bacterias que podrían intervenir en este tipo de enfermedad. Las bacterias que provocan la periodontitis pueden entrar en la sangre a través de las encías sangrantes y a partir de ahí se diseminan por todo el cuerpo, llegando a zonas que no deberían tener relación con la salud oral, provocando la aparición de enfermedades, como por ejemplo: Enfermedades del corazón (Cardiopatías): Si existe inflamación y sangrado, las bacterias y sus productos pueden entrar en contacto con el torrente sanguíneo. Al viajar por la sangre llegan a cualquier parte del cuerpo, incluido el corazón. Esta situación es un importante factor relacionado con los ataques de corazón. Endocarditis: en personas con defectos congénitos del corazón o lesiones cardíacas producidas por enfermedades sistémicas previas, las bacterias pueden alojarse en los revestimientos interiores y válvulas del corazón, y éstas pueden provocar inflamaciones e infecciones muy graves que afectan al miocardio, a las válvulas o al revestimiento del corazón. Esta situación puede requerir incluso hospitalización, y puede provocar incluso abscesos cerebrales, insuficiencia cardíaca, la propagación de la infección e incluso accidentes cerebrovasculares. Enfermedades pulmonares: las personas que se vean afectadas por ellas (neumonía, obstrucción pulmonar) pueden sufrir empeoramiento por culpa del incremento de bacterias bucales en sus pulmones. Inflamación: el tener las encías inflamadas y sangrantes puede provocar una inflamación sistémica. Estas son solo un ejemplo de las complicaciones que pueden derivar de una mala higiene bucodental. Cepillarse los dientes adecuadamente, utilizar hilo dental y visitar al dentista cada seis meses, son factores clave para prevenir enfermedades realmente graves. Al cuidar de tu boca, no solamente estás protegiendo tu sonrisa, sino también tu salud general.
Encías: La importancia de su color para nuestra salud

El color de las encías es muy importante para saber cómo se encuentra nuestro estado de salud. La salud de todo nuestro organismo está relacionada con el estado de nuestra boca. Cualquier cambio en la textura, composición o color de las encías podría significar que algo no va bien con nosotros. Las encías sanas son de un color rosa claro, y se presentan turgentes y sin ningún tipo de sangrado. Coloraciones blanquecinas, oscuras, e incluso el sangrado o la presencia de encías amoratadas son síntoma de alguna enfermedad o infección. ¿Cómo son unas encías sanas? Las encías son el tejido mucoso blando que cubre la raíz de los dientes en el interior de la cavidad bucal. Su principal función es fijar las piezas dentales, protegiéndolas de múltiples factores externos. Unas encías saludables se ven firmes y con un tono rosado brillante. La coloración puede variar según el tono de piel natural de cada persona. Mientras que en personas de piel muy blanca son color rosa claro, resultan algo más oscuras con un ligero tono coral en personas morenas. Aunque forman parte del tejido blando de la mucosa de la boca, las encías deben permanecer firmes, cubriendo toda la raíz de los dientes. Estas, si se encuentran en un estado óptimo de salud, no presentarán molestias ni sangrado de ningún tipo. Relación entre el color de las encías y la salud El cambio de coloración de las encías puede ser una alerta de enfermedad bucodental como la periodontitis. La infección de la encía y de los tejidos que sostienen las piezas dentales precisa de un tratamiento urgente para controlarla y evitar una sintomatología más grave. No obstante, determinados colores de las encías se relacionan con otros problemas de salud a nivel general en el organismo. Desde enfermedades autoinmunes que afectan tanto a las encías como a otros tejidos, hasta lesiones cancerosas que se extienden o proceden de diferentes órganos. Aprender a diferenciar las tonalidades anormales en las encías y sus posibles causas resulta muy útil para poder actuar a tiempo y realizar un diagnóstico precoz. Vamos a ver cuáles son las coloraciones que pueden tener las encías y qué hacer en cada uno de estos casos: -Encías rojas Las encías rojas suelen presentan un aspecto inflamado y gran sensibilidad. Es habitual que sangren durante el cepillado o al usar el hilo o los cepillos interdentales. Este es un síntoma inequívoco de enfermedad periodontal, provocada por la actividad de las bacterias que conforman el biofilm bucodental. En un principio la infección se denomina gingivitis, pero si no se trata a tiempo, podría desembocar en una periodontitis, cuando avanza hasta llegar al hueso y los ligamentos que sujetan la raíz de los dientes. La gingivitis, además de darse como consecuencia de una mala higiene bucodental, es común en el embarazo, en pacientes que sufren de cambios hormonales, y también en enfermedades como la diabetes. -Encías oscuras Cuando las encías presentan coloraciones oscuras apagadas, con un tono color café, hay dos posibles razones. La primera de ellas es el exceso de exposición solar, que colorea las encías al igual que el resto de la piel. El segundo motivo puede ser la coloración a causa de la nicotina del tabaco, conocida como ‘melanosis del fumador’. Esta se debe a que la nicotina aumenta la secreción de melanina en el tejido, además de la acumulación de otras sustancias tóxicas. La melanosis gingival, o encías oscurecidas, aparece con el consumo de determinados medicamentos, como pueden ser los anticonceptivos orales o antidepresivos tricíclicos. -Encías blancas o pálidas Si en cambio las encías han palidecido visiblemente, los motivos son muy diferentes. Unas encías blancas son el inicio de la gingivitis, cuando la placa dental comienza a acumularse. No obstante, es común su aparición cuando una persona sufre de anemia ferropénica, por falta de hierro. Las manchas blancas en la encía en forma de parches pueden estar provocadas por llagas u aftas bucales. Otros motivos son la candidiasis oral, o infección por el hongo Candida albicans. Las llagas pueden aparecer por estrés, cambios hormonales, defensas bajas, déficit de vitaminas, por el roce de una prótesis, o como resultado de una lesión precancerosa. Esta última es una herida que persiste y no llega a curarse por mucho tiempo que pase. -Encías amarillas Otra de las formas de manifestarse la gingivitis es a través del amarilleamiento de las encías. Al igual que las encías rojas, se presenta inflamación y dolor, que provoca grandes molestias al paciente. Las encías amarillas poco a poco se van volviendo más rojas, con sangrado constante y alta sensibilidad. No es recomendable dejar pasar mucho tiempo antes de acudir al odontólogo ante la presencia de estos primeros síntomas. -Encías moradas Si la gingivitis se agrava, las encías llegan a ponerse moradas por completo, o a presentar moratones en algunas partes de la encía. Las primeras manchas moradas aparecen en las zonas donde la infección comienza a afectar a los tejidos internos. En el momento en que la gingivitis pasa a ser una periodontitis, o inflamación del tejido periodontal, las encías rojas se vuelven completamente moradas, con una grave inflamación y sangrado constante. -Encías grises El color gris en las encías es un claro síntoma de que el sistema inmune se encuentra debilitado. Ya sea por el estrés, por cambios hormonales o por el consumo excesivo de tabaco, las encías se vuelven grises y apagadas. Determinadas infecciones bacterianas y fúngicas también se relacionan con las encías grises. En un estado avanzado de la infección, es de suma urgencia acudir a un profesional para tratar el problema lo antes posible. ¿Cuándo acudir al dentista? Ante cualquier cambio en la coloración de las encías, es recomendable acudir al dentista para poder detectar a tiempo un problema de salud. En la mayoría de los casos, las visitas periódicas al odontólogo cada año son la mejor forma de revisar el estado de las encías de manera constante. Si además notas sangrado durante el cepillado, molestias, inflamación, dolor, o encías retraídas, no lo
Conoce cómo afecta el azúcar en nuestra salud bucal

Diversos estudios demuestran que un consumo elevado de azúcar conduce a un mayor riesgo de caries dental y de sufrir otras patologías como la obesidad o la diabetes. ¿De qué manera afecta el azúcar a los dientes? Al ingerir alimentos o bebidas azucaradas, parte del azúcar queda depositado en los dientes. Este sirve de alimento para las bacterias que se encuentran en la cavidad bucal de manera natural, favoreciendo su desarrollo y la formación de la placa bacteriana. Con el paso del tiempo, la placa bacteriana puede producir daños en el esmalte, provocando lo que se conoce como la caries. Cuanto mayor es la cantidad de azúcar que obtienen las bacterias bucales y más deficiente es la higiene bucodental, mayores serán los efectos nocivos no solo sobre los dientes, sino también sobre las encías. Efectos del azúcar en los dientes La acción del azúcar en los dientes de cada persona dependerá de múltiples factores genéticos y ambientales. Hay personas que tienen mayor predisposición a sufrir caries, la cual se acentúa cuando la cantidad de azúcar en su ingesta diaria es elevada. Por otro lado, los efectos del azúcar en los dientes no son inmediatos. Se requiere de un tiempo determinado para que las bacterias se multipliquen y se vayan depositando sobre dientes y encías, formando la placa bacteriana. Estas son las principales formas en las que afecta el azúcar a los dientes: Formación de placa bacteriana: El azúcar puede ser fácilmente degradado por las bacterias presentes en la placa bacteriana, favoreciendo su desarrollo y por tanto su capacidad de afectar la salud de los dientes y las encías. Con el tiempo, si no hay una correcta eliminación de la placa bacteriana mediante el cepillado e higiene bucodental diaria, los minerales presentes en la saliva se irán depositando, formando la placa, una estructura sólida cuya única forma de eliminación es mediante una higiene dental realizada en la clínica dental. Aumento de la acidez: Al consumir el azúcar, las bacterias presentes en la placa bacteriana liberan ácidos como principales desechos de su actividad metabólica. En contacto con el diente, estos ácidos erosionan y debilitan el esmalte dental, favoreciendo la aparición de la caries dental. Cuanto mayor es la exposición de los dientes a estos ácidos, más desmineralización y debilidad sufrirá el esmalte. Aparición de caries: A medida que los ácidos producidos por las bacterias la placa bacteriana va destruyendo el esmalte y los tejidos internos del diente, se forma una cavidad en la pieza afectada que se conoce como caries.Mientras que en un principio se trata de un daño leve, si no se trata a tiempo puede progresar hasta llegar a dañar las capas más profundas de los dientes, provocando dolor muy agudo, infección e incluso la pérdida de la pieza dental. Gingivitis: La acción de las bacterias no solo se produce en las piezas dentales, sino que también afecta a las encías. La inflamación de encías o gingivitis se caracteriza por el enrojecimiento, dolor y tumefacción de las encías que pueden sangrar fácilmente durante el cepillado o el uso del hilo dental. Eliminando el agente causal, en este caso la placa bacteriana, es posible revertir la enfermedad. Rotura y pérdida de dientes: La combinación de todos los efectos negativos que tiene un consumo excesivo de azúcar, junto con una insuficiente higiene bucodental, puede conllevar a la fractura de las piezas dentales e incluso la pérdida de estas. En efecto, cuando el esmalte del diente está muy afectado, se producen grietas que acaban por romperlo. A medida que la infección gingival avanza, también debilita la raíz del diente, cursando con la pérdida de estos si no es tratada a tiempo. Recomendaciones para limitar el efecto del azúcar en los dientes Para evitar los efectos negativos del azúcar en los dientes, no es necesario eliminar este alimento de la dieta por completo. Una de las medidas más recomendables sería disminuir el consumo de azúcares hasta una cantidad adecuada, y poner en práctica las siguientes recomendaciones: Seguir una dieta sana y equilibrada. Cepillarse los dientes después de cada comida. Complementar la higiene bucodental con el uso de seda dental, cepillos interdentales y enjuagues bucales. Evitar tomar alimentos entre horas, especialmente si son azucarados. No abusar de los refrescos, zumos y otras bebidas con azúcar. Visitar al dentista con regularidad.
Los riesgos de los piercings para nuestra salud bucal

Los piercings son muy populares entre las personas jóvenes y adultos que deciden entrar a esta tendencia estética. Sin embargo, los odontólogos no recomiendan los piercings localizados en la boca, ya que ponen en riesgo la salud bucal. Si estás pensando en perforar en zonas cerca de tus labios, mejillas o lengua es importante que conozcas los riesgos y sus efectos que te daremos a conocer en esta nota. ¿Cuáles son los riesgos? Infecciones orales La cavidad bucal contiene millones de bacterias que pueden producir una infección a partir de la perforación de cualquiera de las áreas de la boca (lengua, mejilla, labios o frenillo). Se estima, que un 15% de las personas que se colocan piercing desarrollan una infección en torno a la perforación. Retracción de las encías El roce de los piercings contra los dientes o encías puede provocar recesión gingival. Este problema causa que la raíz de los dientes quede expuesta aumentando la posibilidad de contraer caries o enfermedades periodontales. Traumatismos dentales Es frecuente que lleguen pacientes con fisuras y fracturas dentales producto del choque del metal contra los dientes. También las coronas y fundas se pueden ver dañadas al contacto permanente con la joyería. Desgaste del esmalte El roce constante del metal también provoca que el esmalte del diente, su capa protectora, se debilite, provocando sensibilidad dental y mayor riesgo de desarrollar caries. Halitosis El mal aliento es otro de los problemas que puede traer el uso de piercing orales a causa de la acumulación de placa bacteriana. Si bien no es tan grave como los anteriores, si es muy molesto para las relaciones sociales y autoestima del paciente. ¿Cómo reducir los riesgos? Si posees un piercing en la zona bucal o aún estás decidido a hacerte uno, sigue estos consejos: Refuerza la higiene dental después de cada comida. Asegúrate que además de tus dientes, encías y lengua queden limpios, también el piercing y sus alrededores. Evita jugar con el piercing contra los dientes, ni lo estires, ya que podrías provocarte lesiones o fracturas. Visita al dentista con regularidad para detectar infecciones o retracción de encías que puedan derivar en problemas más graves.
Endodoncia: ¿Qué es? y en qué casos es necesaria

Cuando vas a una revisión rutinaria con tu dentista y te informa que necesitas una endodoncia, puede que la primera impresión sea de susto o rechazo, ya que popularmente se le conoce a este procedimiento a que esta destinado a ‘’matar el nervio’’. Pero es bueno que sepas que este tratamiento no genera molestias y se realiza de forma poco invasiva, contando con numerosos beneficios para tu salud bucodental. A continuación, te explicaremos con mejor detalle que es una endodoncia, cómo se realiza, cuando es necesaria y sus beneficios, para que acudas a tu dentista con total confianza. ¿Qué es una endodoncia? La endodoncia, mejor conocida como tratamiento de conducto, tiene como objetivo conservar una pieza dental en la boca que, de no ser tratado, tendría que ser extraído. Es por este motivo que este procedimiento es el último recurso para salvar un diente enfermo y evitar que el paciente deba colocarse una prótesis o implante para sustituirlo. Se lleva a cabo cuando la estructura dentaria tiene daños irreversibles y la pulpa está seriamente afectada. También llamada nervio, la pulpa es el tejido blando que alberga los nervios y los vasos sanguíneos. Se encuentra recubierta por la dentina y por el esmalte y es la encargada de recibir estímulos externos. Cuando la pulpa presenta daños, decimos que el diente está desvitalizado y en la mayoría de los casos la pieza termina en una necrosis y presentando un color oscuro. ¿Cómo se puede saber si un diente tiene daños internos? El deterioro del nervio dental puede manifestarse de diferentes formas. Entre los síntomas más destacados, podemos distinguir las siguientes: Molestias a la hora de masticar, tanto en términos de dolor como de sensibilidad dental. El oscurecimiento del tono de una pieza dental en concreto. La percepción de mal sabor en la boca ocasionado por el proceso infeccioso. La aparición de una fístula o flemón. Este daño puede venir motivado por dos motivos principales: Debido a una caries que no ha sido tratada a tiempo y la infección alcanza la pulpa dental. Cuando el diente ha recibido un fuerte golpe y, se rompa o no, el diente queda desvitalizado. Aunque un traumatismo no fracture el diente, debemos acudir al dentista para que valore si hay daños internos. Si se produce un impacto, es probable que el nervio se resienta y nuestro diente quede calcificado. Este estado supone también la desvitalización de la pieza, pero sin llegar a necrosarse. ¿En qué consiste una endodoncia? El objetivo del tratamiento de conductos es la eliminación del paquete vasculonervioso, es decir, del tejido pulpar o nervio. Después, se limpian y sellan los conductos del diente para evitar la afección de un nuevo proceso infeccioso en el futuro. Finalmente, se reconstruye la pieza afectada a través del método que el odontólogo considere adecuado para cada caso. Es posible colocar una corona o funda, pero si no existe una pérdida considerable de la estructura, es posible elegir entre una reconstrucción o incrustación. Beneficios de la endodoncia Siempre que la estabilidad del tratamiento esté asegurada, el especialista descartará la extracción de la pieza dentaria y optará por la realización de una endodoncia. Esta decisión viene motivada, fundamentalmente, por tres motivos: La endodoncia es un tratamiento menos invasivo que las exodoncias. Un implante no puede competir en funcionalidad ni estética con el diente natural. Con la endodoncia evitamos los problemas derivados de perder una pieza dentaria y no reponerla en el momento: problemas de oclusión, pérdida de hueso, entre otras.
Flemón dental: ¿Qué es? y tratamiento

El flemón dental, conocido con el nombre técnico de absceso, es uno de los problemas bucales más comunes y dolorosos. Al ser muy visibles los hace fácilmente identificables, ya que se produce una notable hinchazón en la mandíbula. Es importante identificar y buscar tratamiento lo antes posible para evitar sus molestias, es por eso que en nuestra nota te explicaremos cómo puedes curar el flemón y la mejor manera de prevenirlo. ¿Qué es un flemón dental? Un flemón dental es una inflamación localizada en la encía que se produce a causa de una infección bacteriana. Su origen suele estar en la superficie dentaria, pero termina accediendo hasta la pulpa y la raíz del diente. Cuando sucede esto, se forma un depósito de pus en la zona periapical que genera una inflamación del tejido blando. Esto genera una gran molestia que, de no detener el avance de la infección, los agentes patógenos terminan alcanzando los huesos que soportan el diente, poniendo en riesgo su estabilidad. ¿Cómo se forma un flemón dental? Su causa está directamente relacionada con la aparición de bacterias que penetran en las capas internas de las piezas dentales. Sus principales causas son: Caries dentales que no se han tratado. Presencia de enfermedades periodontales (gingivitis y periodontitis). Un fuerte traumatismo o presión constante. Una amigdalitis que se ha complicado (flemón periamigdalino). Ya sea a causa de una caries o de una enfermedad periodontal, una vez que las bacterias alcanzan las capas internas del diente, pueden afectar también a la cavidad pulpar. Una vez que dicho tejido se ve afectado por una infección, puede inflamarse y desarrollar una patología llamada pulpitis, que puede ser reversible o irreversible. En el caso de este último, el nervio se necrosa e inevitablemente se formará un flemón con pus. Consecuencias La intensidad de los síntomas varían en función de la gravedad de cada caso, aunque los más habituales son: Dolor intenso y punzante, normalmente aparece de forma repentina y puede manifestarse tanto en reposo como al morder o tocar la zona afectada. Sensibilidad dental al ingerir bebidas o alimentos fríos o calientes. Mal sabor de boca. Inflamación visible en la cara o las mejillas. Malestar general. Halitosis o mal aliento. Fiebre en caso de que la infección esté muy avanzada. Inflamación gingival (flemón en la encía). Dificultades al comer o abrir la boca con normalidad. En caso de que la pulpa se haya necrosado, el diente irá adquiriendo un color oscuro. Tratamiento Por lo general las molestias causadas por el flemón no suele ser fácilmente soportable, por lo que muchas personas acuden con rapidez a una clínica dental. Lo más conveniente es que nos pongamos en manos de un especialista apenas tengamos cualquier síntoma para evitar que el diagnóstico se complique. Así, podrá determinar cuál es el origen del flemón dental y pautará un tratamiento específico para curar la infección. En caso contrario, no se eliminará por completo volverá a aparecer reiteradamente. Lo más habitual es que el dentista actúe en dos fases para tratar el flemón: En una primera consulta, el odontólogo receta antibióticos (para eliminar la infección) y antiinflamatorios (para quitar el dolor y la hinchazón). En una segunda consulta, el dentista valora el efecto conseguido con el tratamiento pautado y determina si es necesario llevar a cabo un procedimiento adicional. De ser así, es frecuente que se necesite una endodoncia o tratamiento de conducto. Este tratamiento permite conservar un diente que, de otro modo, tendría que ser extraído. Además, la endodoncia es el procedimiento que ofrece mejores resultados en los casos de pulpitis dental irreversible. ¿Cómo prevenirlo? Es vital mantener unas rigurosas rutinas de higiene para prevenir su aparición. La limpieza de dientes y encías en casa es la base de una salud oral óptima, con la que podremos evitar no solo este tipo de infecciones, sino otras enfermedades de la boca. Es importante dedicar al menos dos minutos al cepillado diario después de cada comida y, al menos una vez al día, utilizar hilo dental y enjuague bucal. Igualmente importante es visitar con frecuencia a un dentista, al menos una vez al año, a pesar de que no tengamos aparentemente ninguna complicación.
Conoce las causas de la movilidad dental

Es normal que los dientes se muevan cuando eres pequeño y se está en la etapa de cambio de los dientes temporales por los definitivos. El problema es cuando la movilidad dental se presenta en la edad adulta, esta puede ocurrir por varios factores, el más probable y preocupante es por el estado avanzado de una enfermedad periodontal. También puede estar relacionada con problemas oclusales, como la ausencia de piezas dentales, golpes o bruxismo, ocasionando la movilidad dental. ¿Cuáles son los tipos de movilidad dental? Los diferentes tipos de movilidad dental se relacionan con el grado y la forma de desplazamiento del diente: Grado 0: No existe movilidad detectable Grado 1: Desplazamiento horizontal de las piezas dentales de 0.2 hasta 1 milímetro. Grado 2: Movimiento horizontal de los dientes mayor a 1 milímetro. Grado 3: Cuando además del movimiento horizontal, se da un desplazamiento vertical. Sus causas Traumatismo: Un fuerte golpe en la boca puede causar movilidad dental por daños en el ligamento. Ante esta situación debes acudir al odontólogo. Caries en estado avanzado: Cuando la caries no es tratada a tiempo esta alcanza la pulpa del diente, haciendo que la encía se debilite y puede provocar que se suelte. Problemas oclusales: La presión que se ejerce sobre los dientes en el bruxismo puede crear un proceso inflamatorio que destruye los ligamentos periodontales y el hueso. Periodontitis avanzada: Si la infección de las encías no es tratada a tiempo puede afectar la base ósea del diente y destruirla. No solo es posible perder una pieza dental, sino varias. Embarazo: Los cambios hormonales del embarazo hacen que el tejido periodontal sea más delgado, siendo más susceptible a problemas periodontales. Enfermedades sistémicas: Como por ejemplo la diabetes, que pueden ocasionar movilidades severas en los dientes. Es importante que asistas al dentista lo antes posible para una evaluación dental, esto permitirá identificar el problema que causa la movilidad de tus dientes y darle una solución con el tratamiento correcto.
